domingo, 8 de abril de 2012

Jean Louis David - Opinión - Una y no más Santo Tomás

Nada más mudarme a Gijón, se me dió al poco por cortarme el flequillo, y como yo aunque alguna vez me he cortado el pelo, quería un corte recto, y que me quedase bien, se me ocurrió buscar una peluquería, por proximidad, y ya que la había visto, me aventuré a acercarme a una peluquería de Jean Louis David.

El caso es que mis palabras fueron : Quiero un flequillo poblado y recto justo por la línea de las cejas y que en ambos extremos justo desde el final de las cejas al resto del pelo, un poquito más largo para que no se note el corte y puedan quedarme unos mechones algo más largo s si me hago una coleta.

Yo creo que me expliqué bien, pero la chica debió entender: Cortame el flequillo como te dé la gana, dejamelo hinchado y si pueden ser 4 pelos, mucho mejor que 8.
Así que me quedó un flequillo desastroso, por encima, la chica no paraba de intentar venderme unos champús que había en el escaparate para cabello seco (cuando el mío es graso) y llenos de polvo, diciéndome que vendían muchísimos, así que evidentemente no me vendió nada.
Haría bien su labor si escogiera los productos adecuados para venderme y si los hubieran limpiado previamente, porque vamos, estaban ahí muertos del asco, además me dijo que tenían polvo porque entraba mucho de la calle, y yo que trabajo en una oficina a pie de calle, se que entra polvo, pero cuando se limpia desaparece, (igual ella desconocía este detalle).

Me hizo una especie de masaje capilar, que me hizo más daño de lo que me relajó y el agua estaba practicamente fria y algún chorro se me cayó por la espalda así que vamos la experiencia no pudo ser peor, cuando vi mi flequillo ochentero, nada similar a lo que yo había pedido me horrorizó, y al decirselo a la chica, ella me dijo que era lo que se llevaba ahora, y la verdad, me faltó preguntarle que definía ella por "ahora", quiza, dos decadas antes hubiera estado bien, pero en la época que estamos no, así que ya veis, no salí nada contenta, la chica no entendía que quería decir con que quería más flequillo, porque ella consideraba que flequillo ya tenía, vamos un desastre, me tuve que ir a hermanos blanco a que me lo arreglaran, tras preguntarle a una vecina, y la verdad que me encantó el salón y fue al que seguí yendo salvo excepciones el tiempo que estuve allí!

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